Trucos para Aprender a Bailar Rápidamente

Pareja bailando un baile de salón en pose elegante.

¿Si alguien aprende los pasos y los repite con música pregrabada, significa que sabe bailar de verdad? ¿Y si los movimientos del baile hacen que los espectadores quieran mirar para otro lado? ¿Podemos decir que todos los que alguna vez se prepararon un baile de boda ahora son bailarines? Supongo que ya has pillado la idea.

Representar un baile o hacer un par de movimientos no significa saber bailar.

Y hay criterios menos evidentes de los que hablaremos en este artículo. Y, por supuesto, sobre cómo acelerar al máximo el proceso de aprendizaje para alcanzar ese dulce momento de inmersión en un baile genial.

Criterios para saber si has aprendido a bailar

Cuando estás a punto de empezar, te parece que todos los que son un poco mejores que tú ya son unos fenómenos. Pero la perspectiva cambia enseguida cuando empiezas a practicar, y ya no es tan fácil saber si estás progresando en tu desarrollo como bailarín. Por eso, siempre hay que empezar por los criterios que tú mismo definas como importantes.

¿Qué criterios puedes elegir en el baile? Por ejemplo, la cantidad de elementos, movimientos, ideas, principios de interacción. En algunos bailes puede ser útil el conocimiento de figuras básicas, principales, adicionales y otras. En todos los casos se necesita preparación física. Un criterio importante de la habilidad para bailar es la improvisación y la musicalidad. No olvides que el bienestar interior también puede ser un criterio. Aprender a disfrutar del baile suele ser una tarea difícil.

Pareja bailando al atardecer en la ciudad
El baile: expresión de alegría y movimiento.

Estableciendo objetivos

El objetivo global de aprender a bailar puede seguir siendo una referencia para el crecimiento en el baile, pero hay que trabajar con objetivos intermedios. Como en cualquier proyecto (y aprender a bailar es un proyecto completo), el objetivo debe ser medible y alcanzable en el tiempo. ¿Para qué periodo nos fijamos el objetivo más cercano? ¿Un mes, medio año, un año?

Cuanto más temprana sea la etapa de tu avance en el baile, más corto debe ser el periodo de tiempo. Al principio, basta con planificar el primer resultado para un mes. Luego, para medio año, y luego ya puedes plantearte algo para un año.

¿De dónde salen estos plazos y esta estrategia? Al principio, no te orientas lo suficiente en la dificultad del camino que te espera y en tu grado de preparación. Cuanto más avances, más entenderás dónde te encontrarás con las dificultades reales y qué podrás superar fácilmente.

El camino más eficaz

Cuando tienes una idea de cuál será tu próximo objetivo, según qué criterios lo evaluarás y cómo comprenderás que lo has logrado, llega el momento de elegir una estrategia para progresar en tu desarrollo como bailarín. Hay una serie de actividades básicas que debes conocer y comprender, en qué consiste la eficacia de cada una de ellas. Al resolver tu problema concreto, siempre podrás elegir la herramienta más eficaz.

Cuatro de los métodos de aprendizaje más básicos, que son fundamentalmente diferentes entre sí: clases en grupo, clases individuales, trabajo independiente y práctica.

No todos los profesores de tu entorno tienen las habilidades para ayudarte eficazmente en todos los tipos de clases. Por lo tanto, puedes elegir sin problemas un complejo no sólo de diferentes tipos de clases, sino también con diferentes profesores. Lo principal es hacerlo de forma consciente y comprender cómo se integra en tu estrategia general.

Cuanto más avances, más entenderás dónde te encontrarás con las dificultades reales y qué podrás superar fácilmente.

Clases en grupo e individuales

Estos son los tipos de clases más populares entre los profesores de baile. Si el profesor es realmente bueno, sabe la utilidad de cada uno de ellos y por qué uno nunca puede sustituir al otro.

En las clases en grupo, lo ideal es concentrarse al máximo en la preparación física. Técnica, carga, interacción, resistencia y otros componentes del trabajo corporal. La presencia de otras personas en el grupo contribuye a aumentar la dedicación y la motivación. La disciplina corporal favorece la disciplina del espíritu.

Por el contrario, en las clases individuales hay que dedicar más tiempo al crecimiento personal y a los problemas concretos con los que te encuentras durante el aprendizaje del baile. Aquí también es conveniente trabajar la preparación psicológica y las cualidades de voluntad. El baile es, por su propia naturaleza, público, y esto puede ser una fuente importante de estrés tanto para los principiantes como para los bailarines más preparados, independientemente de si vas a un concurso o a una milonga.

Trabajo independiente

¿Quieres un resultado rápido y de calidad? Acostúmbrate a entrenar periódicamente por tu cuenta. Cuando trabajas y tratas de comprender la esencia de una idea o principio de movimiento, asimilas mucho mejor cualquier material. Este proceso puede ser un poco más largo que con la ayuda de tu profesor, pero vale la pena.

Otro extremo al que a veces caen los que han probado y comprendido que el trabajo independiente es muy eficaz es el abandono del trabajo con un entrenador. Aquí puedes caer en una trampa que ni siquiera puedes prever. Puedes atascarte durante mucho tiempo en una cuestión sencilla, de forma que no valdrá la pena el tiempo, el dinero ni los nervios que gastes en superarla. Es mejor combinar ambas cosas.

Práctica

Cuanto antes empieces a aplicar las habilidades adquiridas, mejor. No debes posponer la salida a tu primera fiesta, milonga o concurso de baile. Seguramente, en tu escuela o en tu ciudad hay eventos especiales donde puedes probar suerte incluso en el nivel más básico.

Algunas escuelas organizan prácticas para los alumnos. Aquí puedes combinarlo con el trabajo independiente y, al mismo tiempo, participar en la cultura del baile y ampliar tu círculo de conocidos en el mundo del baile. Además, es realmente agradable, y no sólo útil.

Cuanto mayor sea tu dominio, mayores serán las tareas que puedas plantearte. Participar en competiciones urbanas o regionales, probar el escenario, grabar un vídeo para subirlo a las redes sociales. Hay un montón de opciones. Lo principal es no convertirlo en un fin en sí mismo, sino entender que es una de las formas de crecimiento en el baile que utilizas.

Cuanto antes empieces a aplicar las habilidades adquiridas, mejor.

La regularidad y la planificación pueden ahorrarte no sólo dinero, sino también tiempo, nervios y fuerzas mentales. Cuando disfrutes de tus primeros resultados, tendrás ganas de seguir adelante. Y entonces podrás construir siempre tu estrategia para alcanzar tu objetivo.

La habilidad de bailar no es un simple don, como puede parecer a primera vista, pero tampoco es tan difícil cuando ya has probado y te has dado cuenta de que no es tan sencillo. Espero que lo consigas y que tengas la motivación suficiente para recorrer cualquier camino difícil.

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